Historia y Cultura

¿En qué piensas cuando escuchas la palabra ‘cereales’?

Quizá visualices hojuelas o copos crujientes que tomas como snack o en el desayuno, sin embargo, los cereales son todo un grupo de alimentos que ha sido la base de la dieta humana durante milenios. Aquí te contamos de qué se trata.

Los cereales: alimento base de la humanidad

Actualmente los cereales se consumen en los cinco continentes por lo que son considerados un elemento muy importante en la alimentación, esto se debe a su alto valor nutricional, pues son fuente de vitaminas, minerales, proteínas, fibra y carbohidratos, todos elementos necesarios para que el cuerpo funcione adecuadamente.

La palabra cereal proviene del latín cerealis, relacionado con Ceres, la diosa romana de la agricultura y las buenas cosechas y se asocia con la raíz indoeuropea ker que significa crecer.

Los cereales son plantas gramíneas a las que también se les conoce como poaceae o herbáceas, es decir, que tiene aspecto de hierba. Crecen en prácticamente todos los países del mundo y constituyen la base de la alimentación de las civilizaciones que florecieron, en parte, debido a sus habilidades para producir, almacenar y distribuir los granos o cereales.

La semilla y el fruto de las gramíneas forman parte de la misma estructura que es el grano conocido como cariópside, el cual contiene frutos maduros, enteros, sanos y secos. Los cereales suelen ser plantas con raíces numerosas y poco profundas, con tallos cilíndricos, hojas largas y más bien angostas que tienden a abrazar al tallo; las flores se agrupan en espigas y son plantas hermafroditas (excepto el maíz).

Los cereales son uno de los cuatro grupos de alimentos en el plato del bien comer y los consumimos en forma de pan, pasta, tortillas, galletas, barras de cereal, tostadas, cereales de caja, entre otros. Aportan fibra que ayuda a la digestión y carbohidratos que son la fuente principal de energía para que el organismo realice las actividades diarias.

Estos alimentos son elaborados al procesar los granos de trigo, maíz, arroz, avena, amaranto, centeno, cebada u otros cereales incluidos en esta categoría alimentaria como son el amaranto, la quinua, el bulgur, la espelta, el mijo y el teff. El consumo de las principales especies  de cereales depende de la ubicación, clima, tipos de tierra y hábitos de cada lugar.

Entre los beneficios de los cereales destacan que son bajos en grasa, y los de grano entero ayudan aún más al buen funcionamiento de órganos principales como el cerebro, el corazón y contribuyen a prevenir enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 o cáncer colorrectal.

Cereales y sus derivados

Los derivados de los cereales son los productos que resultan de procesar los granos para el consumo humano.  Entre los más comunes se encuentran panes, pastas, galletas, barritas, cereales de caja y tortillas, elaborados con harinas de grano entero, integrales o refinadas.

Uno de los productos derivados de los cereales como grupo de alimentos, es el llamado cereal de caja, alimento versátil que comúnmente se consume en el desayuno, acompañado de fruta, frutos secos o leche.

El cereal de caja es elaborado con harina de cereales como el trigo, avena, maíz, arroz o una mezcla de varias, mediante un proceso que consiste en:

  1. Cocerlos
  2. Tostarlos
  3. Laminarlos o inflarlos dándoles forma
  4. Fortificarlos
  5. Recubrirlos para darles sabor

Existen variedades integrales, las cuales conservan la fibra de los granos originales, y otras refinadas que pierden la fibra al ser procesadas, pero son fortificadas con vitaminas, minerales y ácido fólico.

Los cereales son buenos en todas sus formas y presentaciones. Consumirlos regularmente alternando raciones integrales y refinadas, y prefiriendo aquellos con menos cantidad de azúcar y aditivos, aporta elementos como fibra, vitaminas, minerales y nutrientes necesarios en una alimentación saludable y nutritiva.

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